No siento nada
Inmunidad.
Murmullos.
Futuro.
Ignorancia.
Humildad.
Debes aprender a callar para aprender a escuchar, porque debes aprender a escuchar para aprender a aprender.
Descomposición.
Cuantitativo.
Limitación.
Senda.
Debo mucho a quienes me han enseñado a pensar. Pero debo la vida a quienes me han obligado a pensarme.
Farándula.
No pudo saber, Charles Perrault, que junto con su personaje Cenicienta, estaba creando un arma de dominio mundial.
Medio Oriente.
Es difícil cultivar futuro cuando lo único que nace cada mañana es una nueva lista de muertos.
Maldad.
El daño se hace en un instante, y repararlo, si se lo puede reparar, puede llevar cientos de años.
Sinfonía.
Como un piano está lleno de música si las manos que lo acarician saben sacársela, el mundo está lleno de milagros para la persona que sabe posar sus ojos en él.
Realidad.
Aceptemos lo diferente como diferente, porque aceptar lo diferente como igual, es la más aberrante forma de discriminación.
Despecho.
Estúpido es aquel que deja escapar aquello que lo hace feliz, pero más estúpido es quien se condena a la infelicidad por perseguirlo más allá de lo posible.
Receta.
El odio se vuelve amor si se lo cocina en el recipiente correcto, y el amor puede volverse odio, si se lo sirve frío.
Corrupto.
A quienes tienen un pasado negro y un futuro aciago, se los ve caminar con un presente altanero.
Inconsciencia.
Negar que el presente es consecuencia del pasado y condición del futuro, es la única forma de entregarse, completamente, al otro.
Aprecio.
Dominación.
Son los débiles los que necesitan gritar su fortaleza, por eso debes aprender a temer el silencio de los fuertes.
Autoconocimiento.
Aunque uno sepa claramente a donde quiere ir, si no sabe dónde está, se encuentra perdido.
Voracidad.
Una mentira que crece lo suficiente terminará engullendo al mentiroso, volviéndolo lo único inverosímil de la historia.
Idoneidad.
Cualquier estúpido es capaz de morir la muerte, pero son pocos los que pueden vivir la vida.
Inhumanidad.
En una época donde el miedo inventa los enemigos, y no al revés, la paz es cada vez más, un imposible.
Ignorancia.
Por ponerle nombre a todas las cosas, creemos conocer todas las cosas, pero ni siquiera conocemos la razón del por qué le ponemos nombre a todas las cosas.

